sábado, 31 de mayo de 2014

PLANISFERIO CELESTE Y SU MANEJO.


Llega el verano y con él la subida de temperaturas, lo que lo hace la época ideal para las observaciones nocturnas. Si, ya sé, el cielo de invierno es más bonito que el de verano, pero tenemos que reconocer que con el calor, las observaciones se hacen mucho más llevaderas.
Por eso, para los que sienten curiosidad por este tema, quieran iniciarse en astronomía y quizá les frene el hecho de que pueda parecer una afición carísima (pensando en la compra de telescopios, monturas, cámaras, etc...), os tengo que decir que no hace falta un gran desembolso inicial. Basta con una simple guía del cielo, un planisferio y unos prismáticos para disfrutar del cielo, conocerlo un poquito y observar cantidad de objetos que nos dejaran con la boca abierta.
Y precisamente de una de estas cosas necesarias y además de la más económica, voy a hablar en este artículo, del planisferio. Vamos a dar un repaso a su manejo e intentar que los que no sepáis,  aprendáis a manejarlo.
El planisferio, una herramienta imprescindible y la más económica para iniciarse en la astronomía.


Como veis, el planisferio consta de dos círculos superpuestos,  uno de cartón rígido que hace de soporte y otro de plástico transparente, unidos por el centro con un remache sobre el que gira este último. En el giratorio observaremos una ventana transparente que nos permite ver parte de las constelaciones dibujadas en el círculo soporte.
Bueno, comenzamos,
El primer paso consiste en poner en fecha y hora el planisferio.
Para ello buscaremos en la parte del contorno del círculo soporte la fecha en la que estemos o la fecha en la que vayamos a hacer la observación. Como veréis, tenemos una serie de divisiones con los meses del año y sus correspondientes divisiones para cada día.


Después nos fijaremos en el círculo giratorio, en el que en su contorno también tiene una escala graduada con divisiones para cada hora del día (de 1 a 24horas) y con pequeñas subdivisiones, en este caso, cada 5 minutos. En esta escala deberemos buscar la hora en la que estemos o la hora a la que vayamos a hacer la observación.

Una vez localizadas las  divisiones correspondientes a la fecha (en la parte fija) y  la hora (en la parte giratoria), las haremos coincidir y con esto ya tendremos puesto en hora el planisferio. El cielo que tenemos ese día a esa hora es el que queda visible a través de la ventana transparente  de la parte giratoria del planisferio.

Importante: Debemos recordar que nuestro horario no coincide con el solar. Llevamos +2 H en verano y +1H en invierno, por lo que tendremos en cuenta este hecho al fijar la hora en nuestro planisferio, quedando éste retrasado siempre con respecto a nuestro relojes, 1 H en invierno y 2 H en verano.
Bien, ya tenemos nuestro planisferio en fecha y hora. En este caso, 1 de julio a las 23 h. (como veis he puesto las 21 h)


Ahora trabajaremos con él procurando que no se deslice la parte giratoria ya que en ese caso no nos coincidirá el cielo que vemos con el que nos muestra el planisferio y deberemos ponerlo de nuevo en fecha y hora.
El segundo paso a realizar es la orientación del planisferio y para ello primero debemos localizar el norte. Podemos utilizar una brújula o algo más sencillo y económico, que es orientarnos con las estrellas.
Aprendamos a encontrar el norte con la Estrella Polar.
Primero localizaremos en el cielo la constelación de la Osa Mayor, también llamada el Gran  Carro.


Es muy fácil de encontrar  y además es una de las más conocidas, la mayoría de vosotros ya la conoceréis y los que no, no vais a tener ningún problema en localizarla. Es una constelación muy grande y a su alrededor no hay demasiadas estrellas que nos puedan llevar a confundirnos.
Una vez localizada utilizaremos las dos estrellas traseras del Gran Carro como puntero ya que éstas apuntan directamente a la Estrella Polar (que como bien sabréis nos señala siempre el norte). Para ello el espacio que hay entre ellas lo prolongaremos cinco veces  hacia la parte de arriba del Gran Carro y daremos justo con la Estrella Polar.


Trazando la vertical desde la Estrella Polar hasta el horizonte nos indicará casi exactamente el norte geográfico.
Bueno ya sabemos donde tenemos el norte. Ahora orientemos nuestro planisferio.
En el contorno de la ventana transparente vemos que tenemos marcados los cuatro puntos cardinales: N, S, E y O.


Quizá os llame la atención una cosa: si ponemos el norte hacia arriba, el oeste queda a nuestra derecha y ahí debería de estar  el este, ¿no?  Bueno, tranquilos, no está al revés, es porque el planisferio está preparado para que observemos tumbados y en realidad lo deberemos colocar boca abajo. Hacer la prueba.  Ahora sí, ¿no?
Nos tumbaremos colocando nuestra cabeza en dirección norte y nuestros pies en dirección sur y después haremos lo mismo con nuestro planisferio, el norte hacia arriba y el sur hacia nuestros pies.
Ya está, ahora a disfrutar del cielo y a buscar constelaciones.
Qué os parece, sencillo, ¿no?
Os explico alguna cosa más sobre los dibujos y nombres que podéis  ver en el planisferio.
- El remache central sobre el que gira la parte móvil coincide con la Estrella Polar ya que es sobre la que aparentemente gira nuestro cielo (en sentido contrario a las agujas del reloj).


- Los puntitos son las estrellas. Los más gordos las más brillantes y los más finos las menos brillantes.
- Las líneas que unen las estrellas forman el dibujo de las constelaciones (este dibujo puede variar algo de un mapa celeste  a otro o entre distintos planisferios).
- Los nombres en mayúsculas corresponden a los de las constelaciones (OSA MAYOR, HERCULES…)
- Los nombres en minúscula son nombres de estrellas. (Vega, Altair, Polar…)
- La línea de puntitos que podéis observar dirección sur (planisferio), es la eclíptica, camino que recorre el Sol a través  de nuestro cielo y en el que también podremos observar los planetas, éstos no representados en el planisferio porque debido a su órbita alrededor del Sol van variando su posición en el cielo.
- Los números y el simbolito que aparece junto a ellos son objetos del Catálogo Messier (nebulosas, galaxias, cúmulos etc…),  muy conocidos por todos los aficionados por ser los más fáciles de localizar y ver sin necesidad de sofisticados telescopios. Alguno de ellos visibles con unos simples prismáticos, como M-13 (cúmulo de Hércules) o  M-31 (galaxia de Andrómeda) observable incluso a simple vista en noches claras.


Como veréis, el planisferio empleado para este artículo es de Centro Astronómico Aragonés, Espacio 0’42. Planisferio diseñado y creado por personal del centro y colaboradores de la Agrupación Astronómica de Huesca. Podéis haceros con uno en el propio centro y también solicitándolo por Email a info@espacio042.com o llamando al teléfono 974 23 45 93.
 Espero que este pequeño manual os haya servido para aprender a manejar el planisferio. Ahora solo queda salir al campo y disfrutar  del cielo.

Si ha quedado alguna duda o sugerencia podéis poneros en contacto a través del Email indicado anteriormente.

domingo, 4 de mayo de 2014

DESPIDIENDO A ORIÓN

HASTA LA PRÓXIMA TEMPORADA

Como todos sabemos, debido al movimiento de rotación de la Tierra, la porción de cielo que podemos observar desde nuestro planeta durante las noches va cambiando a lo largo del año según nuestra posición con respecto al Sol. Debido a esto tenemos en nuestro cielo constelaciones típicas de verano y típicas de invierno.
Una de las más representativas y espectaculares de los cielos de invierno es la constelación de Orión. Una fascinante zona de cielo que tanto a  aficionados como  a no aficionados a la astronomía, encandila y deja boquiabierto por su espectacular belleza.
Por eso, y antes de que la luz del Sol nos impida volver a verla durante unos meses, vamos a echar un último vistazo por esta temporada, hacia esta porción de cielo.
El cinturón de Orión, con sus tres estrellas en línea, uno de los asterismos mejor localizables. El hombro de Orión con su estrella supergigante roja, Betelgeuse. Su color rojizo apreciable a simple vista, décima estrella más brillante de nuestro cielo.

Foto de Orión ligeramente desenfocada, nos permite
distinguir perfectamente el color de sus estrellas.
Basta con apuntar con un pequeño telescopio bajo el cinturón de Orión, para toparnos con la espada del cazador. M42, gran nebulosa de Orión, una auténtica guardería de estrellas a unos 1.500 años luz de nosotros.
Desde el cinturón de Orión en dirección sur podremos encontrar también a IC434 donde tenemos la no menos conocida entre aficionados, nebulosa de la Cabeza de Caballo, formada por gas y polvo que absorben la luz de la nebulosa de emisión que tiene detrás.
Podríamos seguir y seguir hablando de esta constelación y no nos cansaríamos, pero que os parece si echamos un vistazo a su nebulosa M42? Sin duda uno de los objetos más impresionantes de los que podemos disfrutar cuando miramos al cielo.



Esta toma esta realizada con uno de los telescopios de Centro Astronómico Aragonés, Espacio 0’42. Está realizada con una cámara Canon 600D a foco directo, acoplada directamente al telescopio. Es una toma de 30 segundos con una ISO 3200 y os tengo que decir que es una única toma sin apilados y sin ningún tipo de retoque o tratamiento.