martes, 29 de julio de 2014

OBSERVACIÓN SOLAR CON TELESCOPIOS.

Primero unos datos:
  •          Distancia media de la Tierra al Sol: 1,000001018 UA o lo que es lo mismo, 149.598.000 km
  •          Distancia media en tiempo luz (tiempo que le cuesta a la luz llegar hasta nosotros desde que sale del Sol): 499,004784 segundos o sea 8minutos y 19 segundos.
  •          Radio del Sol: 696.000 km o 109 radios terrestres
  •          Volumen: 1.300.000 Tierras
  •          Tipo estelar: G2V
  •          Ciclo de manchas solares: 11,4 años de media.
  •          Con 15.000.000⁰ en su interior, 6.000⁰ en su superficie y de 1 a 2 millones de grados en su corona, compuesto en su mayoría de Hidrógeno y Helio, en fin, una auténtica y gigantesca central nuclear de fusión.

Sí, habéis leído bien, de 15 millones de grados en su interior, pasa a tan solo 6.000 en su superficie y conforme nos alejamos de él, en su corona, vuelve a subir la temperatura alcanzando de 1 a 2 millones de grados. Os preguntareis por qué,¿ no?  Pues yo también, porque todavía no se sabe.
¿Por qué todas estas cifras? Bueno, cuando echamos un vistazo al Sol con nuestros telescopios y más concretamente a través de un filtro Hidrógeno alfa nos quedamos con la boca abierta al ver como nuestro astro nos muestra toda su actividad a través de sus gránulos, manchas y fulguraciones solares.
Esto ya de por sí es impresionante, pero si nos detenemos un instante, repasamos los datos dados al comienzo de este artículo y pensamos en el tamaño de lo que estamos observando, lo más fácil es quedar sobrecogidos por la majestuosidad de nuestro astro rey.
Sus “pequeños y minúsculos” gránulos del tamaño de nuestro país.


Las manchas solares en las que fácilmente cabría varias veces la Tierra.


Y sus fulguraciones de hasta 150.000 km de altura. Impresiona, a que sí!


Tanto las anteriores tomas como la siguiente están realizadas directamente a través del ocular mediante un anillo adaptador al cuerpo de la cámara y salvo una que simplemente está convertida a blanco y negro y con un poco más de contraste, no tienen tratamiento posterior. Así que si os pasáis por  los telescopios de Centro Astronómico Aragonés, Espacio 0´42, podréis disfrutar de estas magníficas vistas en directo.


Sin duda todo un espectáculo que nos ofrece el Sol y que si no queremos perdérnoslo  no podemos descuidarnos en contemplar ya que aunque estemos cerca del máximo de actividad solar, éste está ya de bajada y recordemos que la media de duración de los ciclos solares es de 11,4 años por lo que si dejamos pasar estos momentos, puede que luego tengamos que esperar varios años para disfrutar de ello.

Fotos: Jacinto Alduán Palacín.

En twitter, @jacinpic

lunes, 28 de julio de 2014

EPISODIO DE TORMENTAS JULIO DE 2014

Este mes de julio, más concretamente la primera semana, nos sorprendió con un episodio de fuertes tormentas del que los aficionados a la fotografía y la meteo, pudimos sacar partido, consiguiendo unas instantáneas de esas, que cuando luego las ves más detenidamente en casa piensas que sí valió la pena pasar un poco de miedo para conseguirlas.
Si, digo miedo, porque el echo de estar en medio del campo con el trípode y la cámara, bajo un paraguas y cayendo unos rayos que, como veréis en alguna de las tomas, prácticamente se hacía de día, te hace plantear en algunos momentos recoger  todo y echar a correr para casa.
Las fotografías están hechas desde Ardisa, un pequeño pueblo en el que vivo, situado en la comarca de las Cinco Villas en la provincia de Zaragoza.






Las dos siguientes tomas están realizadas con escasos segundos de diferencia y en la primera podréis apreciar como no exageraba cuando os decía que con algunos rayos prácticamente se hacia de día. El rayo casi no se aprecia porque cayó tan cerca y fue de tal intensidad que el cielo como podréis comprobar salió velado. La noche y el día en 5 segundos. También os tengo que decir que el susto fue gordo, podéis imaginar el estruendo.



De día o de noche, despejado o nublado, siempre mirando al cielo!!!!


Jacinto Alduán Palacín. En twitter @jacinpic.

miércoles, 23 de julio de 2014

NEBULOSA DEL ANILLO (M57)

Fotografía a foco directo


                Descubierta por Antoine Darquier en 1779 es otro de los objetos más conocidos del catálogo Messier.
                Situada a 2.300 años luz de la Tierra tiene una magnitud visual de 8,8 por lo que solo es visible con telescopios. Situada en la constelación de la Lira, es una de las más conocidas y admiradas por todos los aficionados y una invitada imprescindible en todas las observaciones nocturnas. Todo un ejemplo de objetos celestes de este tipo. Formada por las capas exteriores que expulsó al espacio una estrella moribunda y en cuyo centro se puede apreciar la enana blanca en la que se ha convertido.
                La toma que podéis ver a continuación está realizada con uno de los telescopios del Centro Astronómico Aragonés, Espacio 0´42. Al igual que la fotografía de M13 del anterior articulo del blog, se trata de una única toma hecha a foco directo y sin ningún tipo de retoque.
                De la cámara al blog!

 NEBULOSA DEL ANILLO EN LIRA (M57)
 Foto Jacinto Alduán Palacín, @jacinpic.


                Sin duda otro de los objetos celestes que no te puedes perder y que en las observaciones nocturnas de Espacio 0´42, no falta como invitada todas las noches de verano.

martes, 22 de julio de 2014

CÚMULO DE HÉRCULES (M13)


Fotografía a foco directo.

Uno de los objetos más espectaculares que podemos contemplar en esta época de verano en nuestro cielo nocturno es M13 o Gran Cúmulo de Hércules. Llamado así por estar en dicha constelación.
Descubierto por Edmond Halley en 1714 y añadido después por Charles Messier a su catálogo de objetos astronómicos. El catálogo Messier es el más manejado por los astrónomos aficionados ya que sus objetos son fácilmente observables. Éstos van numerados del M1 al M110, siendo M13 el cúmulo de Hércules.
Situado a 25.000 años luz de nosotros, con una masa de entre 600-800 mil veces la del Sol y con un brillo similar al de 500.000 soles. Sus estrellas más brillantes son amarillentas del tipo Gigantes Rojas lo que le confiere un precioso color dorado.
La toma fotográfica que podéis ver a continuación está  realizada desde uno de los telescopios del Centro Astronómico Aragonés, Espacio 0´42, hecha a foco directo, es decir, con el cuerpo de la cámara acoplado directamente al telescopio y  sin ningún ocular de por medio. Pero sin duda lo más espectacular de todo es que se trata de una única toma. No se ha empleado ningún programa de retoque fotográfico ni de apilado de imágenes.
Directa de la cámara al blog.

Cúmulo globular M13. Foto Jacinto Alduán @jacinpic

Sin duda un espectáculo digno de admirar. Así que si disponéis de telescopio, apuntar hacia este objeto y si no, no dudéis en acercaros a Espacio 0´42 en el que durante todo el verano, en la actividad de observación nocturna podréis echarle un vistazo a través de sus telescopios.
También podéis intentar observarlo con prismáticos. En el anterior artículo “Cielo de una noche de verano II” tenéis la forma de localizarlo.

Feliz observación!

domingo, 13 de julio de 2014

Cielo de una noche de verano II


                Lo prometido es deuda, así que vamos allá con la segunda parte de este artículo en la que daremos un repaso lo más completo posible al cielo de verano deteniéndonos con más detalle en algunos lugares.
                Os tengo que decir que este pequeño recorrido por el cielo que os voy a mostrar es el que yo he trazado en mi cabeza, pero que podréis encontrar muchos otros y que cualquiera de ellos es válido. Pero tenéis que recordar que el mejor y el más sencillo siempre es el que vosotros mismos os hagáis una vez que conozcáis un poco vuestro cielo.
                El circuito a través del que recorreremos el cielo en todas sus vertientes, N, S, E, W y Cenit lo haremos paso a paso utilizando estrellas y constelaciones como punteros que nos servirán para pasar de la forma  más sencilla de un objeto  a otro y además nos ayudaremos de capturas de pantalla en las que se muestran mapas del cielo. Estas capturas están todas hechas del programa Stellarium, con aplicaciones para ordenador, Tablet o Smartphone. La versión para ordenador es gratuita y muy recomendable.
                Bueno, comenzamos, y como no lo haremos por la Osa Menor y su estrella Polar. Para localizarla es muy sencillo y aunque ya lo explique en el artículo anterior que trataba sobre el manejo del planisferio vamos a repasarlo por si acaso que nunca viene mal.
 Para ello lo primero tendremos que localizar la Osa Mayor, también conocida como Gran Carro. Es una constelación grandísima que no creo que vayáis a tener problema en localizar y que muchos de vosotros conoceréis sobradamente pero por si no, basta con echar una miradita al cielo mirando dirección norte más o menos. En ella reconoceréis siete estrellas más brillantes que son las que más destacan, aunque está formada por unas cuantas más, formando el Gran Carro que también se asemeja a un cazo.
En este asterismo (hablamos de asterismo cuando la figura que forman las estrellas de las que hablamos solo la forman algunas de las estrellas que forman la constelación completa) nos detendremos en la segunda estrella del asa del cazo, llamémosla así, en la que si tenemos la suficiente agudeza visual distinguiremos que está formada por dos estrellas, Mizar y Alcor, una estrella doble visual, llamadas así porque aunque sobre el plano celeste parecen estar muy cerca en realidad esta lejísimos una de la otra.
La Osa Mayor también nos va a servir de puntero para localizar la estrella Polar y con ella la Osa Menor. Para ello basta con fijarnos en las dos estrellas de la parte trasera del Gran Carro y prolongar  el espacio que hay entre ellas cinco veces hacia arriba lo que nos llevará directamente a la estrella Polar.


Esta estrella, la Polar, está en la cola de la Osa Menor formada por otras siete estrellas y con forma muy parecida a la Osa Mayor. Nos va a proporcionar dos datos importantísimos en cuanto a nuestra posición en la esfera terrestre ya que nos va a señalar casi exactamente el norte geográfico y además si midiéramos el ángulo formado entre ella y el horizonte nos va indicar a que latitud nos encontramos.
Justo al otro lado de la Osa Menor con respecto a la Mayor vamos a encontrarnos con otra constelación, Casiopea con forma de W o M según la hora o época del año en que la contemplemos. Si proseguimos nuestro camino en sentido contrario a las agujas del reloj tomando como centro la Polar, al lado de Casiopea nos encontramos con Cefeo, constelación con forma de casita invertida, en la que en medio de las estrellas que forman su base y con ayuda de un telescopio podremos admirar la estrella muCephei, una de las más coloreadas del cielo de intenso color rojizo.


Al lado de Cefeo nos topamos con la constelación del Dragón que serpentea a ambos lados de la Osa Menor. En esta constelación nos encontramos con Thuban, estrella que indicaba el norte cuando los egipcios estaban a la tarea de construir las pirámides.

 Quizá os extrañe que haya cambiado la estrella que indicaba el norte desde entonces pero esto es debido a otro movimiento menos conocido de la Tierra que es la Precesión, movimiento muy parecido al de bamboleo que hace una peonza cuando está a punto de pararse y que en la Tierra hace que la prolongación del eje de rotación vaya describiendo un circulo en nuestra bóveda celeste. Un giro de precesión tarda aproximadamente unos 26.000 años, así que tranquilos que a lo largo de nuestra vida no va a cambiar mucho el norte con respecto a la Polar.

Con estas cinco (Osa Menor, Osa Mayor, Casiopea, Cefeo y Dragón) ya tenemos dado un repaso a las más conocidas constelaciones circumpolares llamadas así porque giran todas en torno a la Polar, en sentido antihorario y que por consiguiente sea el día que sea del año y a cualquier hora siempre van a estar a la vista. Nunca se van a esconder tras el horizonte. (foto circumpolares)
Ahora vamos a centrarnos en dirección oeste y comenzaremos con Boyero, constelación que luce una bonita y brillante estrella de magnitud 0,15 llamada Arturo y a la que llegaremos una vez más utilizando a la Osa Mayor como puntero. Para ello prolongaremos la curvatura formada por el asa de esta constelación, lo que nos llevará directamente a esta estrella.


Boyero o pastor de bueyes que cuidó de ellos en la Osa Mayor y que ató a la Polar, lo que provocó que los cielos se mantengan en rotación continua. También se cuenta que fue el inventor del arado y por eso los dioses le recompensaron con un lugar en el cielo.
Debajo de Boyero nos encontramos con Virgo aunque ya muy bajita en el horizonte y a su izquierda Libra.
Para continuar nuestro viaje por las estrellas volvemos a Boyero y justo al lado a su izquierda tenemos la Corona Boreal una bonita constelación con forma de corona y de la que con un pequeño salto, encima de ella encontramos a la constelación de Hércules, Heracles en mitología griega y que en las representaciones artísticas del cielo aparece con uno de sus pies pisando la cabeza del Dragón.


En el trapecio formado por las estrellas centrales de esta constelación, justo en medio del lado que pega con la Corona Boreal, tenemos uno de los objetos más bonitos y fácilmente observables, M13 (Gran cúmulo de Hércules) un cúmulo globular de más de 500.000 estrellas a 25.000 años luz de nosotros. Es visible con prismáticos.
Con esta constelación no hemos plantado ya en el Cenit, llamado así el punto del cielo que tenemos en nuestra vertical, justo encima de nuestras cabezas y como curiosidad el punto que tendríamos justo debajo de nuestros pies y que nos tapa la Tierra se llama Nadir.
A la izquierda de Hércules tenemos la constelación de la Lira en le que destaca sobre todo Vega, una estrella de magnitud 0. Una aclaración con respecto a la magnitud de las estrellas, si tomamos como referencia esta estrella de magnitud 0 y aumentamos el número, o sea magnitud 1, esta brillará menos y si restamos, por ejemplo, -1 esta brillara más que la de magnitud 0. Si, es un poco lío pero es así.
Estábamos en Lira y aunque hablamos de observación a simple vista no puedo abandonar esta constelación sin al menos mencionar la Nebulosa del Anillo o M57. Solo es visible con telescopio.


Continuamos nuestro viaje y un poco a la izquierda de Lira nos encontramos con el Cisne. Una constelación con forma de Gran Cruz (llamada también así) y que parece estar volando a través de la banda lechosa formada por la Vía Láctea. En su cola está la estrella Deneb que junto con Vega y Altair forman el Triángulo de verano que ya describiremos más tarde. Esta constelación está atravesada por el Surco del Cisne, una nube de polvo estelar que nos impide ver parte de la Vía Láctea que como hemos dicho está detrás suyo.
Un poquito más a la izquierda justo debajo del Cisne encontramos dos constelaciones, que aunque muy pequeñas merecen una mención. Son Flecha y Delfín, esta última suele hacer gracia sobre todo a los niños ya que basta echarle una mirada para verlo dando un autentico salto en el cielo.


Ahora, después de repasar la zona del Cenit continuamos nuestro viaje y cambiaremos de dirección, esta vez al este. Lo más destacable a este lado del cielo es el ya mencionado Triángulo de Verano, asterismo formado por tres estrellas muy brillantes, Vega, Altair y Deneb.  Llamado así por presidir nuestro cielo en esta época del año y que nos va a servir para de un vistazo localizar tres constelaciones: Lira, Águila y Cisne. Estas dos últimas parecen volar surcando la Vía Láctea.


Y por supuesto, en dirección E no podemos olvidar a Andrómeda o M31, galaxia situada en la constelación del mismo nombre. Este objeto es el único observable a simple vista de fuera de nuestra galaxia. Es la galaxia espiral más cercana a la nuestra, aunque dista de nosotros la friolera de 2,3 millones de años luz. Es decir, la luz que percibimos de ella cuando la observamos, salió de allí antes de que aquí en la Tierra comenzara sus andaduras el primer Homo Habilis por tierras africanas.
Las demás constelaciones dirección este, Capricornio, Acuario y Piscis, solo mencionarlas,  no son fácilmente  reconocibles así que no nos detendremos en ellas.


Y por último para terminar nuestro recorrido, nos giramos al sur. Dos constelaciones más conocidas destacan de entre todas, Sagitario y Escorpión. Cuando miramos a la primera, Sagitario, muy fácil reconocer por su forma de tetera, que además parece humear saliendo de su pitorro el vapor que forma una nube blanca que en realidad es la Vía Láctea, estamos echando un vistazo al centro de nuestra galaxia, un lugar rico en cúmulos estelares, nebulosas, etc… en el que si disponemos de telescopio podremos detenernos un buen rato a explorar, pero éste no es el caso ya que nuestra observación es a simple vista.
Nos fijaremos un poquito a la derecha de Sagitario donde nos encontraremos con Escorpión, una constelación que además de ser preciosa, es una de las que más se asemeja a la figura que representa por lo que es fácilmente reconocible. Aquí nos va a llamar la atención una estrella de un espectacular color rojizo llamada Antares. Este nombre griego significa “Rival de Marte” y fue puesto porque esta estrella compite con Marte en brillo y color rojizo. Esta estrella es una gigante roja tan grande que si en el Sistema Solar quitásemos al Sol y en su lugar colocáramos a Antares, ésta abarcaría tanto que se tragaría literalmente a Mercurio, Venus, la Tierra y Marte.
También durante este verano de 2014 si echamos una mirada al S-SW vamos a disfrutar de dos planetas a los que Escorpio parece querer alcanzar con sus pinzas, Saturno que se encuentra en la constelación de Libra y Marte que durante estos meses de julio y agosto estará en Virgo.


Con esto creo que ya hemos dado un repaso del cielo de verano. Quedan en el tintero muchas otras constelaciones, estrellas, objetos, curiosidades etc… Aunque con las que hemos visto y para empezar creo que es más que suficiente. Luego cada cual, si quiere, ya se adentrará un  poquito más en este apasionante mundo de la astronomía.
Espero que al menos a algún@s de vosot@s os resulte útil esta pequeña guía y os ayude a conocer y disfrutar un poco más del cielo.
Este artículo es un poco más largo de lo habitual pero el tema lo requería. No tratéis de hacer el recorrido del tirón que así de primeras puede resultar un poco pesado. Os sugiero que lo hagáis por partes, de una un una y en varios días, os resultará más fácil y entretenido.
Y ahora…¡A EXPLORAR EL CIELO!
Jacinto Alduán Palacín. Twitter: @jacinpic

jueves, 10 de julio de 2014

Cielo de una noche de verano I



Esta época del año en la que las suaves temperaturas nos acompañan durante toda la noche hace que nos paremos a contemplar nuestro cielo más a menudo de lo que lo hacemos habitualmente, aunque como ya he comentado otras veces sea en invierno, en sus frías y despejadas noches en las que podemos disfrutar de un auténtico espectáculo nocturno.
Espero que  este artículo nos sirva de guía para que cuando salgamos a observar el cielo tengamos una serie de puntos de referencia, para que en un ratito podamos echar un vistazo a toda la bóveda celeste sin perdernos y además sepamos donde tenemos que detener nuestras miradas para contemplar algo más que estrellas.
Para ello voy a dividir este artículo en dos partes. En la primera haré una pequeña explicación de qué es lo que podemos ver  habitualmente en el cielo nocturno y en la segunda, una descripción del cielo de verano en la que pasito a pasito haremos un recorrido en toda su extensión para no perdernos nada.
¿Qué podemos ver en el cielo?
Si la noche está despejada y no tenemos Luna a simple vista podemos distinguir alrededor de 3.000 estrellas, la mayoría muy débiles. De entre todas ellas hay algunas que destacan por su brillo y con las que nuestro cerebro ya empieza a trabajar buscando patrones e imaginando figuras a las que llamamos constelaciones. Quizá nos sorprenda el poco brillo de la mayoría de ellas pero si tenemos en cuenta a la distancia a la que se encuentran, lo comprenderemos. La más cercana a nosotros es Alfa Centauro y se encuentra a nada más y nada menos que a 4,3 años luz. Para llegar hasta ella deberíamos viajar a la velocidad de la luz durante 4,3 años. ¿Casi nada no?

Constelación del Escorpión con luz de Zaragoza al fondo. Toma realizada desde Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Otros de los objetos que podemos contemplar en la noche son los planetas. Son fácilmente distinguibles por su intenso brillo, su localización en el cielo (siempre cercanos a la eclíptica que es el recorrido que hace el Sol por nuestro cielo) y también porque no tililan como las estrellas, es decir su luz no tiembla y los observamos como puntos fijos.

Mercurio al amanecer. toma realizada desde Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)
Venus o Lucero del Alba tras la puesta de Sol.

Otros objetos que podemos ver son los satélites artificiales que distinguiremos de los aviones porque son unos puntos de luz blanca sin intermitencias que atraviesan nuestra bóveda celeste en poco tiempo y observables sobre todo a primeras y a ultimas horas de la noche (recordemos que viajan a no demasiada altura de la tierra y para poder verlos, nosotros tenemos que estar de noche y a ellos todavía ha de darles la luz directa del Sol). De entre ellos cabe destacar la ISS (Estación Espacial Internacional) de la que podemos recabar información sobrada en Internet sobre sus pasos visibles, a que hora, en que dirección debemos mirar…


Paso de la ISS (Estación Espacial Internacional). Toma realizada desde Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Más cosas. Cometas,  muy de vez en cuando nos sorprenden estos objetos celestes luciendo una bonita cola a su paso aunque la mayoría de las veces cuesta mucho encontrarlos y tan solo apreciamos una pequeña mancha de luz muy muy tenue.

Cometa Panstarrs C/2011 L4. Toma realizada desde Huesca.

Estrellas fugaces, pequeñas partículas de polvo procedentes del espacio que al entrar en la atmósfera y debido al rozamiento contra ella se convierten en auténticas antorchas desprendiendo una gran cantidad de luz y dejando en el cielo un fino y largo rastro que siempre nos deja boquiabiertos. Un autentico espectáculo nocturno que a veces se muestra en todo su esplendor cuando podemos disfrutar de una auténtica lluvia de estrellas como la que todos los años nos ofrece una de sus noches el mes de agosto con sus Perseidas.
Vía Láctea también conocida como Camino de Santiago cruzando el cielo ahora en verano  casi de norte a sur. Nuestra galaxia, tan bella, mostrándonos de perfil  tan solo una pequeña parte de su toda su grandeza.

Vía Láctea. Toma realizada desde Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Y como no, y aunque estos objetos ya resulten un poco más complicados de ver a simple vista, si queremos y con tan solo la ayuda de unos prismáticos, ya vamos a poder disfrutar observando algún objeto de cielo profundo como por ejemplo la galaxia de Andrómeda, único objeto visible, éste si, a simple vista, de fuera de nuestra galaxia.

Andrómeda. Toma sin ningún tipo de preparativo y sin retoques. sirve para darnos cuenta de lo visible que resulta la galaxia.  

Todo esto en cuanto a objetos visibles a simple vista sin ayuda de ningún aparato. Si queremos iniciarnos en la observación nocturna, una recomendación personal, no nos liemos de primeras a comprar caros telescopios, eso ya vendrá mas adelante si de verdad quedamos enganchados a este apasionante mundo de la astronomía, cosa que no me extrañaría (esto es un aviso para navegantes).
El único desembolso inicial que sí puedo recomendar hacer es adquirir un planisferio (en un artículo anterior ya he explicado su funcionamiento).
Consejos para planificar una observación.
Por último aquí tenéis una serie de recomendaciones a la hora de elegir el día para la observación y consejos a tener en cuenta a la hora de salir.
Preferiblemente elegiremos algún lugar apartado de las grandes ciudades y de la contaminación lumínica y que tenga una buena vista al horizonte. También procuraremos elegir un día sin Luna ya que la luz de ésta nos va a impedir ver la mayoría de los objetos.
Y ahora que la nombramos y ya que todavía no ha aparecido en la relación de objetos a contemplar, vamos a hacerle una mención especial aunque su presencia como hemos dicho es mas bien un estorbo, merece la pena detenerse algún día en la observación de nuestro satélite, la Luna, ya que por si sola ya es un verdadero espectáculo. ¿La habéis visto alguna vez con unos simples prismáticos? Probad, os sorprenderá.

Salida de la Luna tras pico Gratal, Huesca
Luna. Toma realizada a foco directo y sin procesar Con los telescopios de Centro Astronómico Aragonés en Huesca.

Cuando lleguemos al lugar tenemos que recordar que nuestros ojos tardan un ratito en adaptarse a la oscuridad, así que paciencia.
Si disponemos de prismáticos también será una herramienta útil además del ya mencionado planisferio.
También es recomendable llevar algo de ropa de abrigo o una manta y algo de bebida caliente, no olvidemos que aunque estemos en verano las noches suelen ser frescas y además el hecho de estar tumbados sin movernos hace que nuestro cuerpo se enfríe mas rápidamente. Este punto no lo toméis a broma, la mayoría de las veces que se acaba una observación antes de lo previsto es por el frio. Otra cosa que también nos ayudará mucho a hacer la noche más confortable es una tumbona o colchoneta para poder tumbarnos.
Hasta aquí la primera parte. Ahora ya sabemos qué nos vamos a encontrar en el cielo. Tan pronto como sea posible, como ya he dicho, publicaré una pequeña guía con la que paso a paso haremos un completo recorrido por nuestra bóveda celeste.
Todas las fotos de artículo las he realizado desde Ardisa (comarca Cinco Villas), Huesca y también alguna desde el Centro Astronómico Aragones (Espacio 0´42). Si alguno estuviera interesado en seguirme, mi cuenta en Twitter es @jacinpic en la que siempre que puedo publico fotos tanto de astronomía como de paisajes, meteo, etc…

Siempre mirando al cielo!