martes, 21 de abril de 2015

HUELLAS DE LA GUERRA EN LA HOYA DE HUESCA

Trincheras del Monte Pilatos, zona  de la Sarda en Gurrea de Gállego.
Una accesible ruta que combina historia y naturaleza.
Las trincheras, situadas en la zona conocida como  La Sarda, forman parte de un conjunto de restos militares de la Guerra Civil que el ejército sublevado fortificó rodeando la posición republicana de Santa Quiteria-Tardienta.

Vista desde trinchera de Monte Pilatos
Cueva en las trincheras de Monte Pilatos
Un lugar en el que además de ver las huellas de la guerra, también podemos sentir sus horrores. Recorrer unas trincheras, cuevas y galerías que en tiempos de la Guerra Civil sirvieron de refugio, vivienda y polvorín entre otros usos, todavía hace que más de un escalofrío recorra nuestro cuerpo al imaginar las penosas condiciones de vida, que en aquel lugar debieron padecerse durante la guerra.
Una vez hemos llegado a las trincheras, si hacemos un pequeño viaje hacia atrás en el tiempo y pensamos en las condiciones atmosféricas extremas: calor, frio, lluvias, etc. que tenían que soportar aquellos soldados, puede parecernos duro, pero además, imaginar las balas y proyectiles silbando sobre sus cabezas, las explosiones de bombas y granadas que caían sobre ellos unido la escasez de alimentos y material sanitario que supongo en muchos momentos habría, hace que como ya he dicho, nuestro cuerpo se estremezca.

Trincheras de Monte Pilatos


Cuevas y galerías de las trincheras de Monte Pilatos



Pero en esta ruta, también podemos deleitarnos con el entorno.
Disfrutar con sus bonitos paisajes, escuchar el canto de los pájaros, respirar ese aire limpio con esa intensa fragancia a las hierbas aromáticas que cubren todo el trayecto, hace que al menos por un rato, nos olvidemos del ajetreo diario y nos sintamos también parte de toda esa naturaleza que nos rodea. 


Ejemplar de Águila Culebrera camino de las trincheras.

Polillas Esfinge Colibrí (Macroglossum stellatarum)


Zona de monte bajo.

Tomillo (Thymus vulgaris)

Un recorrido que podemos comenzar desde dos puntos. Cruzando la vía del AVE por cualquiera de los dos primeros puentes que hay nada más pasar el desvío a San Jorge, en la antigua carretera de Huesca – Zaragoza, y continuando cualquiera de los dos caminos nos llevará directamente a Monte Pilatos donde podremos visitar las trincheras.


Vistas desde lo alto del Monte Pilatos

Para mí, la opción más recomendable  es la de hacer el recorrido circular y disfrutar de los dos tramos. Comenzando desde el primer puente atravesaremos una preciosa zona de monte bajo y a la vuelta un bonito pinar. Además podremos  visitar la ermita de la Virgen de le Violada. Eso sí, con cuidado ya que el desvío a la ermita está ya en el último tramo  del recorrido y este hay que hacerlo por la antigua carretera Huesca- Zaragoza.


Vistas durante el recorrido

Espero que este artículo junto con sus fotografías haya servido para que os animéis a realizar este recorrido. Un recorrido para los sentidos y  sin duda, también para las emociones.
Más información en:
Fotografías: Jacinto Alduán Palacín

En Twitter: @jacinpic

miércoles, 15 de abril de 2015

HALO SOLAR DESDE PARQUE JOSÉ ANTONIO LABORDETA DE ZARAGOZA.

El pasado viernes 3 de abril desde el Parque José Antonio Labordeta de Zaragoza pudo observarse un precioso halo solar.
Un fenómeno óptico resultado de la refracción de la luz solar producida por los cristales de hielo que forman los cirros. Estos arcos o anillos de luz presentan coloración rojiza hacia el interior y azulada hacia el exterior de los mismos y además en su interior el cielo parece ser más oscuro que fuera de él.  
Una pena que los árboles y vegetación del parque no permitieran ver el anillo completo aunque de todos modos no dejó de ser todo un espectáculo que el cielo nos brindó ese día.

Halo solar (Parque José Antonio Labordeta, Zaragoza)
Para los que conozcan este precioso parque desde el que pude hacer la fotografía, os diré que está hecha desde la parte trasera del Jardín Botánico y que además está tomada con teléfono móvil. No siempre se lleva la cámara a cuestas, y ya sabemos, el día que no la llevas… se te presenta la oportunidad de hacer la que podría ser la foto de tu vida (Ley de Murphy)

Foto: Jacinto Alduán Palacín

También en Twitter: @picjacin

miércoles, 8 de abril de 2015

PRIMAVERA, UN REGALO PARA NUESTROS SENTIDOS.


En la época de romanos solo había dos estaciones, una larga que englobaba a tres de las actuales estaciones, las dos cálidas, primavera y otoño y la más calurosa, el verano. La otra estación, mucho más corta era el invierno (hibernum  tempus).

Primavera en Ardisa
La estación más larga se denominaba veris, lo que dio nombre a nuestro a verano. Al comienzo de esta larga estación se le comenzó a denominar prima vera (primer verano), nuestra actual primavera.


El comienzo de esta estación coincide con el equinoccio de primavera, que es el momento en el que el Sol en su movimiento aparente anual a través de nuestro cielo, intersecta el ecuador celeste. Cerca de esta fecha el día y la noche tienen aproximadamente la misma duración siendo ésta además igual en todo el mundo. El final de la primavera coincide con el solsticio de verano.


La primavera en 2015 en el hemisferio norte comenzó el día 20 de marzo a las 22h 45m TU y acabará el día 21 de junio a las 16h 38m TU (Tiempo Universal). Su duración será de 92,74 días.
Sin duda una de las estaciones más agradecidas, junto con el otoño a la hora de salir a pasear al campo y poder disfrutar de esa explosión de vida y de colores que a los que nos gusta la fotografía nos llena de satisfacciones.


Con las alas cerradas, el camuflaje perfecto
Aquí dejo una pequeña muestra (mamíferos, aves, insectos, plantas…) de lo que pueden dar de sí dos cortas salidas al campo cámara en mano. Todas las fotografías están tomadas en las inmediaciones de Ardisa a orillas del río Gállego (Zaragoza)  y junto al embalse de Valdabra  en Huesca.


Tan pequeñas y que grandes son.

Inquietas por naturaleza

Ya somos más.

Una pequeña siesta.

Llamando la atención

Fotografías: Jacinto Alduán Palacín

En Twitter: @jacinpic

miércoles, 1 de abril de 2015

FUEGO EN EL CIELO

¿Quién no se ha parado alguna vez a observar esos atardeceres de fuego en los que el cielo y las nubes parecen arder en llamas?

Cielo en llamas. Ardisa

¿A qué se debe ese color rojizo?
Las nubes son blancas o de tonos grisáceos y durante el día el cielo luce de un precioso color azul. La luz que emite el Sol es blanca y como sabemos, el blanco es la suma de todos los colores. Una muestra de ello es el arcoíris, fenómeno que se produce por la descomposición de la luz al atravesar las gotas de lluvia.

Doble arcoiris desde Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)
Cuando la luz atraviesa la atmósfera es dispersada por las moléculas gaseosas del aire y éstas tienen preferencia por el color azul, lo que hace que veamos el cielo de este color.

Cielo desde Presa de Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)
Durante los atardeceres, esos rayos de Sol llegan a nosotros después de atravesar un gran trecho de atmósfera ya que los rayos llegan perpendiculares a ella. Durante ese trayecto la luz va perdiendo la mayor parte de su color azul mientras que los colores cercanos al rojo y al violeta continúan su camino sin casi obstáculos.

Atardecer sobre Sierra los Blancos, Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Puesta de Sol sobre Sierra los Blancos. Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Atardecer desde Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Si el cielo está despejado esos rayos pasan inadvertidamente sobre nuestras cabezas, pero cuando hay nubes, estas ayudan a desviar esos rayos de color rojizo hacia nuestros ojos lo que hace que las veamos de ese color.

Nube lenticular al atardecer desde Huesca

Atardecer sobre torre de Ardisa, Cinco Villas (Zaragoza)

Fotografías: Jacinto Alduán Palacín

En Twitter: @jacinpic